Ruta por el Carrascal de Arganda

La ruta guiada esta organizada por dos naturalistas, Luis Ortiz y Antonio Gabriel que acompañan a visitar el relíctico encinar del Carrascal de Arganda.

El espacio natural se encuentra al Sureste del municipio de Arganda del Rey, lindando con las nuevas construcciones del barrio de Los Almendros al norte y la N-III al Sur. Fue protegido en 1994 al ser incluido dentro del Parque Regional del Sureste, pasando a formar parte de la Comunidad de Madrid, que compró la finca de 240 Ha, cerca de 2 km2.

Inicio de la senda por el Carrascal

Inicio de la senda por el Carrascal

Este encinar es uno de los pocos bosques naturales que existen en el sureste de Madrid, donde aún podemos ver especies poco comunes en este área, como son los robles quejigos (Quercus faginea spp faginea)y la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) arbusto que debe su nombre al oso pardo.  La ruta transcurre entre zonas llanas y de gran pendiente, pero la mayoría de las veces bajo una gran cubierta vegetal.

Arctostaphylos_uva_ursi(gayuba)

Gayuba

PENTAX Image

Quejigo en otoño

La especie principal es la carrasca o encina (Quercus ilex ssp ballota), pero aquí comparte espacio con la coscoja (Quercus coccifera), que en muchos rincones se hace mayoritaria, y con el quejigo (Quercus faginea ssp faginea). Aunque gran parte de su extensión está repoblada con pino carrasco (Pinus halepensis) debido a que la actividad humana, agricultura, ganadería y las sacas para leña despojaron de su cubierta a estas lomas. El pino ha servido para que la vegetación autóctona vaya recuperando sitio; como pudimos ver en varios puntos de la senda.

En las zonas más deterioradas del carrascal donde asoma la erosión y la vegetación se encuentra más degradada el suelo se cubre en su mayoría de espartales (Stipa tenaccissima) en los lugares más degradados, para ser reeemplazados más adelante por tomillares (Thymus sp.) y romerales (Rosmarinus officinalis); en una siguiente etapa, entran las aulagas (Genista scorpius) y espinos negros (Rhamnus lycioides) y más adelante la retama de bolas (Retama sphaerocarpa) y la coscoja (Quercus coccifera).

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Impresionante ejemplar de coscoja

Subiendo el páramo para ver las calizas

Subiendo el páramo se puede ver el encinar en toda su extensión

En estas áreas degradadas pudimos observar cuarcitas y cantos rodados fácilmente en varios perfiles del suelo que junto con margas calizas y yesos conforman el resumen geológico de este monte, donde la vegetación varía claramente entre una y otra litología.  Así aparecieron espectaculares jarales  de romero macho o romero falso (Cistus clusii) y la estepa blanca (Cistus albidus) en los suelos donde predominaban más las calizas.

Al terminar la senda por el carrascal los asistentes se hacen una idea de lo que prácticamente era toda la Comunidad de Madrid: bosques de encinares, pero marcándose una gran diferencia, de especies y formas, entre los encinares a pie de la sierra y los encinares como este, en el Sureste. Como en esta senda donde se encuentra el carrascal de Arganda, un bosque aislado y único de Madrid.

 

 

 

 

 

 

 

 

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