EL BAZAR CAMPESTRE: LA HIGUERA. CAPÍTULO I. ORIGEN Y TRADICIÓN

Texto y fotos por : Antonio Gabriel. Educador y Formador de Siempre en Medio. Licenciado en CC Ambientales y Técnico Superior en Salud Ambiental.

Aprovechando que ya comienza la maduración de los higos. Vamos a dedicar tres artículos para conocer y aprender todo acerca de una de las especies más tradicionales, emblemáticas y misteriosas de nuestras tierras. Estamos hablando, como no, de la famosa higuera (Ficus carica).

  

LA  HIGUERA CAPÍTULO I. ORIGEN Y TRADICIÓN

 La higuera pertenece a las MORÁCEAS, familia que se caracteriza por contener látex y producir diminutas flores unisexuales. Estas flores se agrupan en espigas, ramilletes o como en el caso de la higuera, están envueltas y rodeadas por el perianto. El perianto envuelve las flores formando un receptáculo que cuando madura se hace carnoso dando lugar a una infrutescencia, cuya forma más conocida es el higo.

La mayoría de las especies de esta familia son de origen tropical y han tenido gran importancia en los comienzos de la industria del caucho. Actualmente se talan para  madera o se cultivan como especies ornamentales. Nuestra protagonista, la higuera,  es una de las pocas especies que crecen en zonas templadas y  sus congéneres más famosos son el árbol del pan (Artocarpus incisa) y la famosa morera de los gusanos de seda (Morus alba L.).

 Origen etimológico y distribución de  Ficus carica

El género FICUS es el nombre latino de la higuera que deriva del griego Sycon (συκον). Y sicono es el nombre que se eligió  en botánica para denominar a la infrutescencia carnosa que forma el higo (o Phag como se dice en hebreo ).

El nombre de la especie: carica hace mención a una región de Asia Menor, cuna del comercio de higos para los griegos. Posiblemente se trate de la región de Caria (Kapia en griego antiguo) cerca del mar Egeo, como menciona en sus escritos Plinio el Viejo.

Hay controversia respecto a su origen. Haciendo caso al origen etimológico probablemente se dispersó a través de Asia Menor, desde donde se originaron las primeras variedades cultivadas. Actualmente se encuentra asilvestrada en toda la cuenca mediterránea, desde el Sur de Europa, Norte de África, Asia Menor hasta Noroeste de la India, naturalizadas a partir de los antiguos cultivos abandonados.

En la Península Ibérica se encuentra ampliamente repartida en todas las provincias e incluso aparecen algunas de las higueras más antiguas de la cuenca mediterránea, ya famosas por sus sabrosos higos desde la época del Imperio Romano. Son las higueras de Baleares (islote de Espalmador), Granada, Málaga y Fraga (Huesca).

  Mitologías y leyendas

Compañera nuestra desde los albores de la humanidad, es como no, uno de los árboles más mencionados en nuestra historia. Aparece en la Biblia, junto con el ciprés, el granado y el cedro, como uno de los árboles más mencionados. Su primera cita aparece  en el Génesis, donde Adán y Eva se cubrieron con hojas de higuera tras comer del árbol prohibido, y no de una parra o manzano como ilustra en algunas representaciones pictóricas[1].

En la mitología griega se consideraba un árbol consagrado a la Diosa Ceres, diosa de la agricultura, y a Dionisio, dios de la fecundidad. Debemos tener en cuenta que el higo es uno de los primeros árboles domesticados, y por lo tanto se consideró un regalo de la madre naturaleza.  Existen pinturas egipcias que muestran el cultivo y cosecha de higos, datadas en el año 4.000 a. C. En cuanto a Dionisio, el higo, siempre se ha considerado símbolo femenino, y durante cierto tiempo en Grecia, los misterios de su cultivo se transmitían exclusivamente entre las mujeres (al igual que con las habas). Y cómo no, también era la fruta predilecta de una de las mujeres más famosas de la historia: Cleopatra; la leyenda dice que el áspid que la mató fue ocultado dentro de unas canastillas de higos.

Su facilidad para crecer entre las grietas de los muros le ha convertido fácilmente en un símbolo de presagios y profecías. En el foro de Roma crecía una higuera que se consideraba sagrada, y cuya muerte se consideraba un mal presagio. Era tal la importancia de esta especie que el orador romano Catón llevó un higo fresco al Senado de Roma cogido tres días antes en Cartago, para demostrar la cercanía de la amenaza del enemigo.

Su fama de árbol sagrado y respetado, le llevó a que durante mucho tiempo existiera la tradición de plantarlo en patios y casas, para dar protección y alimento a sus moradores. Fue tal su aura mágica que se escribía en sus hojas para vaticinar presagios. Incluso se le atribuía la propiedad de quitar las arrugas a los viejos que comían higos.

Pero la entrada y apogeo de la religión cristina y la descripción del ahorcamiento de Judas en una higuera en el Nuevo Testamento, acabó convirtiéndola  en un árbol maldito. Pasar o dormirse debajo de su sombra atraía la mala suerte e incluso la muerte.

 Usos

En correlación con su gran recorrido histórico, ha sido uno de los árboles más aprovechados en la cultura mediterránea. Multitud de aplicaciones en farmacopea, alimentación, jardinería, cosmética…, utilizando cualquier parte de la planta.

 Los higos

El higo ha sido cultivado por su sabor dulce, su concentración en azúcares, vitaminas A, B y C y su poder energético. El higo consumido fresco, debe recolectarse siempre pasado y arrugado, como bien dice el refrán castellano:  “El higo para ser bueno ha de tener el cuello de ahorcado, ropa de pobre y ojo de viuda.” Es decir, el cuello  largo y estirado, la piel arrugada y algo rota, y derramando una lágrima de néctar por el opérculo o poro del higo. Otro buen indicar es cosecharlos cuando empiezan a caerse del árbol, momento en el que se varean las ramas.

Los  higos pasos, son los higos para comer en seco, son muy nutritivos, y se comían abiertos y con una almendra dentro. Para su preparación se deben seleccionar los higos un poco antes de la maduración.  Posteriormente se secan sobre cañizos, esteras o cajas, sucesivas, que se cubren con un lienzo limpio para prensarlos mientras se pisan  descalzos y se apelmazan. Así se conservan varios meses, desde su recolección en septiembre, “Por San Miguel los higos son miel, hasta finales de enero o febrero. Y se evita que nazcan las larvas de  una avispilla que las poliniza, que ya conoceremos en los siguientes capítulos.

Dentro de la cultura gastronómica el higo presenta multitud de recetas tradicionales procedentes de culturas como la romana, judía, árabe, cristiana… Recetas como las brevas fritas,  confituras y licores (debido a su gran cantidad de azúcares), vinagre de higo, higos rellenos, higos con patatas…  hasta famosos postres como los ya mencionados higos pasos o el pan de higo (postre de higo y almendra). Una de las recetas más ancestrales era el ficatum romano que llevaba higos e hígado de pato, de ahí posiblemente la derivación de fígado y posteriormente el ya castellanizado hígado.

El propio higo ha sido utilizado para muchos remedios caseros. Así, los egipcios los usaban como eficaces laxantes.  Y no iban mal encaminados, porque si hacemos caso al refrán “Higo chinchón (duro y prieto) para mi señor; higo maduro para mi culo” podemos concluir que también se usaba contra los hinchazones anales.

En algunas regiones se les considera buenos como remedio para enfermedades pectorales y relacionadas con toses. El medicamento consistía en cocer la leche con los higos secos y posteriormente  comerlos acompañados de la leche bien caliente con un poco de miel.

 El látex

El látex se extrae de la higuera cortando levemente cualquier parte de la planta. Contiene enzimas proteolíticas, por lo que se ha empleado como remedio casero para eliminar las verrugas.  Siempre con un excesivo cuidado, ya que el látex en contacto con la piel puede causar dermatitis, siendo especialmente cuidadosos con las zonas que pueden ser expuestas al sol.

La “leche de higuera” también se ha utilizado para cuajar la leche y fabricar queso. Consistía en empapar un poco de lana con látex o utilizar una rama de higuera recién cortada. Se obtenía un queso de gusto muy agradable, ¿alguien conoce algún queso hecho con este cuajo?, nos gustaría saber si todavía existe alguna denominación de queso que todavía utiliza este técnica. Aunque probablemente se dejara de utilizar en contra de los cuajos actuales de alto rendimiento [2].

Como curiosidad, con el látex de la higuera se puede escribir texto que solo puede verse exponiendo el papel al fuego.

Las Hojas

Las hojas se han utilizado en el norte de África para limpiar y refrescar los párpados y hace cinco siglos en España, se utilizaban para limpiar las encías. Las hojas de una variedad de higos negros, tras una decocción, ha servido como tintura para oscurecer los cabellos.

La Madera

La madera es de muy mala calidad, se pudre rápidamente con los cambios de humedad, y solo se ha utilizado tradicionalmente para hacer guirnaldas u ornamentar asientos. Al ser una madera con abundante médula se cortaban vástagos para las barandillas de los carros, para que  las puntas de las espadas y lanzas del enemigo quedaran fácilmente retenidas dentro de la esponjosa madera, convirtiéndose así en un almacén suplementario de armas para el combatiente que iba en el carro.

Otro remedio curioso es el uso de la lejía obtenida con las cenizas de las ramas, utilizada para combatir la disentería y los espasmos… Y muy importante, tampoco es buen combustible y se desaconseja utilizar como leña para cocinar.

Ornamentación

A pesar que los egipcios ya los plantaron para decorar sus propios jardines, ha sido un árbol olvidado durante muchos siglos en la jardinería. Hoy en día vuelve a ser un aliado en los diseños de jardines, tanto por su escaso mantenimiento, como por su fresca sombra o por su fantasmagórico porte durante el invierno.

NO TE PIERDAS LA PRÓXIMA SEMANA  EL SEGUNDO CAPÍTULO SOBRE LA HIGUERA

[1] Narración del Antiguo Testamento (Génesis 3, 1-7)

[2] Si tienes más curiosidad sobre la elaboración de quesos, puedes consultar nuestro Artículo “Queso Hecho en Casa” en la sección de talleres tradicionales.

Bibliografía

  • Rodríguez Villén, Antonio. “Senderos entre los árboles”. Ediciones Alymar. 2002

  • Pierre y Délia Vignes. “Herbario de plantas silvestres”. Ed. Larousse. Año 2009.

  • Lopez, Ginés. “Guía de los árboles y arbustos de la Península Ibérica y Baleares”. Ed. Mundi-Prensa. Año 2007.

  • Aas, Gregor. Riedmiller, Andreas. “Gran Guía de la Naturaleza. Árboles”. Ed. Everest, S.A. Ed. 2001

  • Rivera Núñez, Diego y Obón de Castro, Concepción. “La guía de INCAFO de las plantas útiles y venenosas de la Península Ibérica y Baleares (excluidas medicinales”. 1991, INCAFO.

  • Real Jardín Botánico y CSIC. “Claves de Flora Ibérica. Vol. I”. Madrid 2001. CSIC

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2 Respuestas a “EL BAZAR CAMPESTRE: LA HIGUERA. CAPÍTULO I. ORIGEN Y TRADICIÓN

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